Situado a las puertas de Ginebra, el macizo del Salève mantiene una relación singular con el Tour de Francia. A pesar de su proximidad inmediata a la aglomeración de Ginebra y de su reputación como terreno de entrenamiento privilegiado para los ciclistas de la región, la Gran Vuelta solo lo ha recorrido en contadas ocasiones.
El paso más emblemático del Tour por el Salève suele realizarse por el puerto de la Croisette, principal vía de acceso al macizo desde los Monts du Genevois.
Primera paso en 1973
El Tour de Francia descubre realmente el Salève durante la 7.ª etapa de la edición de 1973, disputada entre Divonne-les-Bains y Gaillard. La subida estaba clasificada entonces como de primera categoría. El español Luis Ocaña coronó la cima en cabeza.
En aquella época, los organizadores buscaban diversificar las dificultades a las que se enfrentaban los corredores incorporando ascensos menos conocidos que los grandes puertos alpinos tradicionales, pero con fama de exigentes.
Confirmación en 1974
El macizo vuelve a figurar en el programa al año siguiente, durante la etapa Besançon-Gaillard. En esta ocasión, es el español Gonzalo Aja quien cruza la cima en cabeza.
Estas dos etapas consecutivas contribuyen a dar a conocer el Salève entre el público del Tour de Francia y los aficionados al ciclismo.
Regreso en 1981
El Tour vuelve a la región durante la etapa que une Thonon-les-Bains a Morzine. El Salève estaba entonces clasificado como de segunda categoría. El belga Hendrik Devos lo superó en cabeza.
Esta aparición ilustra la evolución del papel del macizo en el recorrido: se considera más bien una dificultad de transición antes de los grandes puertos alpinos que un obstáculo importante de la etapa.
1992, última aparición del siglo XX
El Salève reaparece en la etapa Dole – Saint-Gervais Mont-Blanc. Reclasificado en primera categoría, el francés Fabrice Philipot corona la cima en cabeza.
Tras esta edición, el macizo desaparece del recorrido del Tour de Francia.
¿Por qué se recorre el Salève tan pocas veces?
Varios factores pueden explicar esta escasa presencia en la historia del Tour de Francia:
· su ubicación relativamente alejada de las grandes cadenas alpinas;
· unas carreteras a veces estrechas para las exigencias logísticas actuales del Tour;
· la competencia de los grandes puertos de Saboya y Alta Saboya, a menudo considerados más espectaculares y atractivos desde el punto de vista mediático.
A pesar de ello, el Salève sigue ocupando un lugar importante en la cultura ciclista regional. Su proximidad a Ginebra y sus pendientes pronunciadas lo convierten desde hace tiempo en un terreno de entrenamiento de referencia para los escaladores y los aficionados al ciclismo.
Un regreso anunciado para 2026
Tras más de treinta años de ausencia, el Tour de Francia volverá al Salève en la 15.ª etapa de la edición de 2026, entre Champagnole y el Plateau de Solaison. El recorrido prevé un paso por el puerto de la Croisette.
Será la quinta vez que el Tour de Francia recorra oficialmente el macizo del Salève desde su creación.





