La preparación de una Ruta de los Grandes Alpes lleva mucho tiempo. Luego llega el viaje: los puertos de montaña, los kilómetros, los encuentros, las piernas ardiendo, a veces la lluvia, los grandes paisajes y la llegada a Niza.
¿Y después? La bici vuelve al garaje, las fotos se acumulan en el móvil, pero la aventura sigue viva. Y, a menudo, se sigue contando.
Es precisamente ese «después» lo que ha despertado el interés de Florent Puech, artesano «creador de historias» y apasionado de los viajes en bicicleta. Con Éclaircimes, la primera creación de su marca Petite Colline, ha buscado plasmar lo que quedaba de su propia travesía de los Alpes realizada en 2020. Dar forma, materia y luz a sus recuerdos.
¡Una huella, en cierto modo!

La montaña, en acero y luz
En la pared, una larga línea de acero bruñido traza el perfil de la Ruta de los Grandes Alpes. Las cimas corresponden a los puertos atravesados, cuyos nombres y altitudes están grabados en el metal.
La obra cobra vida al accionar un auténtico pedal de bicicleta: la luz se enciende y su intensidad se puede ajustar. Una forma poética de iluminar el viaje y los recuerdos que lo acompañan.

Una placa metálica grabada, fijada a la estructura, permite personalizar la obra con la información de tu propio viaje: distancia recorrida, desnivel y, si se desea, un logotipo o un emblema heráldico.

«Éclaircimes» también va acompañado de un cartel de pizarra natural grabada, para colgar en la pared o colocar sobre un soporte. Incluye un texto escrito por Florent sobre el viaje, la memoria y el nomadismo, en el que cada uno puede encontrar algo de su propia experiencia. Un texto que el creador considera inseparable de la obra, aunque cada uno es libre de exponerlo o no.
Esta primera edición dedicada a la Ruta de los Grandes Alpes se realizará en diez ejemplares numerados a partir del próximo 20 de septiembre.
De un viaje personal a una creación
Detrás de «Éclaircimes» hay, ante todo, una historia personal. La de la travesía de los Alpes que Florent realizó en 2020 y de lo que dejó tras de sí.
Al igual que muchos ciclistas que han recorrido esta mítica ruta, su experiencia continuó mucho tiempo después del último puerto. Volvía a surgir en las conversaciones, en las imágenes, en las anécdotas y en ese deseo de contársela a quienes no estuvieron allí.

De esa necesidad de dejar constancia de lo que había vivido surgió una creación y, posteriormente, el proyecto Petite Colline. Florent trabaja hoy en día con la madera y el metal para dar forma a historias, lugares, viajes o recuerdos personales. Ese es precisamente el sentido que le da a su oficio de «creador de relatos».
Y como cada uno vive SU Ruta de los Grandes Alpes, Éclaircimes no reproduce necesariamente el itinerario oficial. La estructura se realiza a partir del recorrido realmente realizado y de los puertos de montaña superados. Sus dimensiones también pueden adaptarse al lugar donde se vaya a colocar.
Prolongar la experiencia
Sin duda, esto es lo que más nos gusta de este proyecto: Éclaircimes nació de un viaje antes de convertirse en una obra de arte.
Florent quiso, en un primer momento, conservar un recuerdo de su propia travesía; después, imaginó que otros ciclistas también podrían tener ganas de plasmar su propia «Ruta de los Grandes Alpes».
Así pues, cada uno podrá imaginar la suya propia: su recorrido, sus puertos de montaña, sus recuerdos. Para esta primera edición se realizarán diez «Éclaircimes» numerados, diez historias diferentes de una misma gran aventura.
Y una vez que la obra esté en casa, bastará con dar una vuelta de pedal para revivir la Ruta.
¿Y si una de ellas contara TU Ruta de los Grandes Alpes?
Descubre «Éclaircimes» y el trabajo de Petite Colline: petitecollinedesign.fr
```